JJCUSTODIO

Apuntes diarios de mi vida personal y profesional.

Posts Tagged ‘muerte’

No voy a morir Doctor! No voy a morir…!

Posted by jjcustodio en febrero 9, 2013

muerteSu trato era tan amable y  su sonrisa  tan contagiosa y tan sincera que no tuve más remedio que darle un pase  de atención adicional en mi consultorio cuando me lo solicitó. Era un hombre de 40 años, fortachón, levantador de pesas que acudió diciéndome que le habían hecho una biopsia de un pequeño tumor en el pecho, él sabía que era benigno pero quería que se lo confirmara. Leí el informe : muestras de tejido fibroso e inflamatorio. Negativo para cáncer. Lo examiné, palpé sus abultados pectorales ,el tumor era duro,pegado a planos profundos. La biopsia no había llegando al tumor en sí, la muestra había sido tomada de la periferia del tumor. Le explico el problema y le digo que tengo que hacerla otra biopsia pero esta vez en sala de operaciones. !Para que Doctor..! Si es benigno!. Tuve que convencerlo. El resultado de la segunda biopsia: Miosarcoma,… un tumor muy maligno. Fue sometido a varias operaciones con resección de músculos y  costillas. Viajó a Lima, al Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas y regresó con una sonrisa. “No le dije Doctor, en Lima me han dicho que todo está bien, que ya no tengo tumor. No voy a morir Doctor”. Su optimismo era desbordante,  su entusiasmo contagiante pero al ver el rostro de su esposa uno comprendía la realidad.  No le habían dicho la verdad.

Un mes después reingresó al hospital, el tumor estaba creciendo en su pecho como la cabeza de un niño, había invadido corazón, pulmones y huesos. estaba pálido, adelgazado pero su entusiasmo no había desaparecido. Sus bromas y sus gestos hacían sonreír a los demás pacientes. “Doctor, me decía, córtelo nada más para irme de alta”.

Empezó a tener hemorragias por lo que recibió múltiples transfusiones sanguíneas. Su sonrisa era cada vez más forzada. “No me voy a morir Doctor.. No me voy a morir!.” Yo me iré de aquí saltando en una patita”.

Una mañana al pasar visita, ya no lo encontré, había tenido una hemorragia incontrolable por la madrugada y murió.

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Cuando Dios nos da habilidades en momentos dramáticos

Posted by jjcustodio en noviembre 20, 2011

Jesús y CirujanoUn niño de 4 años  jugando con una pulsera en su boca, la había aspirado y se le había ido a los bronquios. Llegó a a emergencia del hospital asfixiándose, con los labios morados por la falta de oxígeno, el padre le daba respiración boca a boca, su madre y familiares lloraban desesperados.   Inmediatamente fue llevado a sala de operaciones ante la angustia de sus padres y del personal paramédica. Todo el mundo gritaba. Era un niño que se estaba asfixiando, se estaba muriendo. En Sala de operaciones apenas tuvimos tiempo para la asepsia y antisepsia de rigor. Vi la radiografía de Tórax, la pulsera estaba montada en la Carina, en ambos bronquios. Se le vació encima alcohol se cubrió con campos estériles. Abrí el tórax desesperado, el corazón apenas latía y en cualquier momento hacía un paro cardiaco. La luz que iluminaba el campo operatorio era mala, apenas veía. Ubiqué el lugar del bronquio, hice un pequeño corte y ahí  palpaba el bronquio. Alrededor del bronquio hay arterias y venas gruesas, si las lesionaba el niño se podía morir por sangrado. Normalmente nos demoramos unos 30 minutos, separando suave y delicadamente las arterias y las venas para tener el bronquio completamente libre y poder cortarlo y  operar en él. El niño hizo paro cardiaco, inmediatamente presioné el hilio que contenía al bronquio con los vasos, palpé el bronquio y casi a oscuras hice el corte con el bisturí sobre el bronquio. Metí una pinza y saqué la pulsera. Inmediatamente empecé a darle masaje cardiaco directo, los bronquios libres del cuerpo extraño  expandieron los pulmones, la sangre se empezó a oxigenar y el corazón empezó a latir normalmente. El niño se había salvado.

¡Que fuerza extraña me hizo tomar esa decisión tan temeraria de meter la mano a la cavidad pleural  con el bisturí en mis dedos  y a tientas y a oscuras  cortar el bronquio!. El personal paramédico se maravilló por lo sucedido, los colegas que no eran de la especialidad me felicitaban..¡Que bueno que es Ud. Doctor! me decían. Al día siguiente cuando presenté el caso los colegas de mi especialidad! me dijeron : ¡Estás loco!¡Como te atreviste a cortar el bronquio a oscuras! Si hubieras errado un milímetro hacia adelante o hacia atrás hubieras pasado de héroe a villano. estarían diciendo que se murió por el sangrado que provocaste y  que tú lo mataste!. Tenían razón.

Igual sensación la experimente con una señora que tenía un taponamiento cardiaco, su corazón no podía latir aprisionada entre la membrana que cubre al corazón  y el líquido que se había formado por la insuficiencia renal crónica. Se desesperaba y se angustiaba porque no podía respirar y porque su corazón apenas podía latir . Al pasarla a la mesa de operaciones hizo paro cardiaco. Inmediatamente hice un corte con el bisturí  en el tórax, metí una pinza larga atravesando piel, grasa y músculos hasta romper la membrana que tenía presionando al corazón. Salió abundante líquido sanguinolento. Pasamos a darle masaje cardiaco y no respondía. A los 15 minutos de maniobras de resucitación, cuando ya el pesimismo nos había invadido, el corazón empezó  a latir.

Igual que en caso anterior, si me hubiera pasado unos cuantos milímetros más adelante hubiera perforado el corazón y los familiares me hubieran acusado por haber matado a su madre. Hoy estuviera en los titulares  de los periódicos  acusado de negligencia médica.

Muchos cirujanos nos enfrentamos diariamente a situaciones parecidas en las que una rápida e instantánea maniobra salvará la vida del paciente o acelerará su muerte.

¿Que fuerza extraña me impulsó a realizar estas temerarias acciones? Aún hoy siento escalofríos cuando recuerdo que pude realizar estos procedimientos sin complicaciones. Me puedo jactar y  vanagloriar  que pude realizar estas operaciones gracias a mi experiencia como cirujano, pero es todo al contrario, el frio razonamiento de la experiencia me dijo…¡No te atrevas a hacer eso!.

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¡Que Dios bendiga sus manos Doctor!

Posted by jjcustodio en abril 29, 2011

llantoEra una niña hermosa y graciosa de 5 años de edad, de cabello negro enrulado, juguetona y con una sonrisa angelical. Rápidamente se ganó el cariño de todos los cirujanos. Tenía una cardiopatía congénita y me tocaba operarla, una Comunicación Interventrcular, una cardiopatía simple, con un pronóstico muy bueno y con una mortalidad perioperatoria mínima. Los días previos a su cirugía se la pasaba pintando y dibujando, su madre orgullosa los colocaba alrededor de su cama. El día de su cirugía su madre se acercó y con la natural angustia de una madre me dijo que confiaba en Dios y en mí en que todo iba a salir bien.

Todo iba bien durante la cirugía pero al momento de conectarla a la máquina de circulación extracorpórea hizo una elevación de temperatura, 39 grados me dijo el anestesiólogo. ¿Porqué? ¿Que ha pasado?… El equipo de anestesia empezó a buscar la causa mientras yo continuaba operando. Media hora después la temperatura había descendido. ¿Que pasó? Muchas razones se postularon.

Salió de sala de operaciones sin problemas, pasó a la UCI, 3 horas después fue retirada del ventilador, estaba despierta. La cirugía había sido un éxito.

A las ocho horas del post operatorio reaparece la fiebre, 38 grados no cedía con nada y continuó subiendo a 40°. La niña se fue deteriorando, fue necesaria volverla a conectar al ventilador, se estaba descompensado, su corazón empezaba a fallar. ¡Que estaba pasando! ¡Hipertermia maligna fue la respuesta. Fiebre elevada, maligna, como respuesta a los fármacos anestésicos, que no cedía con nada y que podía matar a la niña,. El antídoto no lo teníamos. Nunca había pasado esto en 10 años de cirugías, era el primer caso. La madre angustiada me miraba a los ojos desesperada…¡Que está pasando doctor!..Mi hijita estaba tan bien, ha estado conversando conmigo…¡Que pasa Doctor! Le explico lo de la hipertermia maligna y la madre estalla en llanto….¡Doctor salve a mi hija… salve a mi hija!… Mi corazón se constreñía de dolor, no podía hacer nada. Había salido todo tan bien…. Regreso a la UCI… y veo a los intensivistas haciéndole masaje cardiaco, la niña había hecho un paro cardiaco, Por más apoyo de resucitación que se le dió, el corazón no respondió….¡La niña había fallecido!. Dios mío…¡Porqué esta niña!  era hija única de madre soltera….Cabizbajo, triste y angustiado salí a darle la noticia a la madre…. Ella me ve en el rostro el dolor que expresaba y lo entiende. Estalló en llanto..¡No! ¡Mi hijita Noooo! Se abrazó a mi y lloraba desconsolada yo la acompañaba con lágrimas en mis ojos,no podía soportar tanto dolor, mi frialdad y serenidad de cirujano la perdí en ese instante, ella había confiado en mi, había salido todo tan bien…… En medio de su dolor coge mis manos y me las besa..” Que Dios bendiga sus manos Doctor para que siga operando y salvando a otros niños como mi hija, Ud lo hizo bien, ya Dios sabrá porque me la quito” …¡Porque dios mío! ¡Porque este dolor!…No lo podía creer, yo había operado a su hija y había fallecido…y ella ¡bendecía mis manos!. Dejé a la madre con sus familiares, todos lloraban. Cabizbajo y con un  dolor profundo en el corazón me perdí entre los pasadizos del hospital.

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