JJCUSTODIO

Apuntes diarios de mi vida personal y profesional.

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Después de la tempestad… vino la calma

Posted by jjcustodio en enero 31, 2012

 

Navegando con vikingos

Santa Rosa 01aEra una noche muy oscura. la lancha se movía de un lado para otro, el viento soplaba fuertemente formando grandes olas que golpeaban la proa, popa, babor y estribor. Sentado en el extremo de la proa asido de los templadores veía a los pescadores que se desplazaban de un lado para otro entre gritos de alegría y de felicidad…. la pesca estaba buena. La lancha avanzaba golpeando las olas y en cada golpe se elevaba por los aires, caía de golpe y se volvía a elevar. Ya llevaba varios días pescando con ellos y ya no me mareaba. Todos gritaban persiguiendo al cardumen. Era una noche oscura, se veía una mancha brillante que se deslizaba en la superficie del mar, “la ardentilla” le dicen. La pesca es mejor cuando todo está oscuro, cuando no hay luna, porque pueden ubicar de lejos al pescado identificando la ardentilla. Lanzaban la boya al mar y ésta arrastraba  el boliche, aceleraban el motor y rodeaban al cardumen tratando de abarcar la mayor cantidad de éste, luego recogían la boya, colocaban la soga que la sostenía en el winche y éste empezaba a recoger, cerrar y levantar  el boliche. En estos momentos la lancha se movía frenéticamente de un lado para otro, el viento, las olas, la fuerza del motor, hacía que la lancha parecía  un barquito de papel merced a la fuerza de la naturaleza. Temía que en cualquier momento uno de ellos se podía caer al mar. Yo no podía mantenerme de pie … sentado en el extremo de la proa, fuertemente agarrado de los templadores  contemplaba absorto todo el movimiento y el trajín de los pescadores. Me sentía un vikingo. Terminaban de subir el boliche y nuevamente emprendían la persecución del pescado. La lancha subía y bajada por el golpe de las olas, el ruido del motor era frenético, el viento me golpeaba fuertemente el rostro… ¡Allá está la ardentilla! gritaba el probero . El patrón de lancha enrumbaba la embarcación en esa dirección. Nuevamente la lancha se desplazaba a través de las olas. el golpe de éstas en el casco hacía que el agua nos estallara en el rostro y en el cuerpo, nadie se cubría, todos perseguían al pescado con sus cinco sentidos.

Después de varias horas de pesca, eran las 3 de la mañana,  y cuando en la bodega ya no alcanzaba más bonito, se escuchó el ansiado “¡Ya basta!… Tenemos suficiente …Vamos a descansar°. Todos empezaron a sacarse las ropas húmedas y colocarse ropas secas y a buscar su ubicación en el caperol para dormir, un tablón en la bodega al costado del motor. Se dormía entre costalillos de ropa y mantas que servían de colchón, uno al lado del otro ó uno cruzado con el otro. Yo por ser invitado y amigo del patrón tenía un sitio preferencial, me ubicada en el extremo de ese enjambre de brazos, piernas y cuerpos, unos al lado del otro  que intentaban dormir. Dormí entre el ruido infernal del motor, el olor de la gasolina y el olor del pescado… pero que sueño para tan placentero tuve esa noche.

Horas después la brisa fría del mar me despertó, todo era claro y  silencio, la embarcación apenas se balanceaba en su rumbo a la caleta. Me desplacé como pude entre todos los cuerpos de los pescadores que dormían y salí a cubierta. Me quedé maravillado de lo que vi. La lancha se desplazaba sobre  una inmensa planicie azul en la que no se formaba ni la más mínima ola, daba la sensación que se deslizaba sobre una inmensa autopista azul. Apenas una horas antes en plena oscuridad se había sacudido como un barco de papel. Me senté en el borde la bodega y con la punta de mi dedo índice pude tocar la superficie del mar y empecé a dibujar figuras zigzagueantes que se iban perdiendo a medida que la lancha avanzaba. Comprobé lo que dice el refrán…. “ Después de la tempestad… viene la calma”.

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¡Compadre una chusca! …. ¡Una chusca!

Posted by jjcustodio en julio 15, 2011

Navegando con Vikingos

Pesca-en-alta-marEl motor  se atoró y la lancha se  detuvo entre las grandes olas que la golpeaban por la proa. Recién nos habíamos hecho a la mar y estábamos apenas a 200 metros de la playa. Los pescadores bajaron inmediatamente a la bodega a ver que había pasado,querían  ayudar a solucionar el problema. Temían que las fuertes olas los arrastrara nuevamente  a la playa y destruyera la lancha. Éramos diez hombres, dos nos quedamos en cubierta sentados al borde de la bodega. Abajo la gente gritaba, pedían herramientas, el mecánico se molestaba porque no arrancaba el motor. A los pocos minutos de este caos levanté la mirada y observé una inmensa masa de agua que se estaba levantando y que venía a nosotros. Mi inexperiencia en el mar no me hizo pasarles la voz, la veía venir cada vez más alta y grande y ya empezaba a formarse la cresta de la ola. ´Por el golpe de las olas la lancha había virado y la ola golpearía por babor. Cogí del brazo a uno de los pescadores y con un movimiento de cabeza le indiqué que miraba la ola. Una expresión de espanto se dibujó en su rostro…¡Una Chusca! gritó…Una chusca! Los pescadores que estaban dentro de la bodega salieron disparados, despavoridos, tiraron todas las herramientas. Subieron a cubierta y se colocaron en el borde de la lancha, en babor. Mi inexperiencia en el mar me hacía desplazarme con movimientos torpes en todo este caos de la lancha y apenas me pude prender de la sogas a estribor.”¡Pasa al frente…Ven con nosotros!” Me gritaban. No podía , apenas podía caminar por el movimiento frenético de la lancha. repentinamente la pared y parte de la cresta de la ola  nos golpeó. La lancha se ladeó unos 45 grados. Me vi casi en posición horizontal prendido de las sogas, con el mar detrás de mi espalda a escasos centímetros, pensé que la lancha se voltearía y me caería encima la pesada red y la lancha misma. Los otros pescadores que estaban al frente mío parados en estribor podrían saltar. La ola pasó, la lancha se ladeó ahora en sentido contrario y me vi en el aire. A escasos metros  después de pasarnos la cresta empezó a reventar. El motor arrancó y pudimos salir de la zona de las olas. Minutos después , ya en alta mar, todo era bromas y risas. Yo continuaba con el corazón latiéndome fuerte y acelerado…¡La había visto bien cerca!.

Los pescadores llaman “Chusca” a las grandes olas que están a punto de reventar que utilizan los tablistas para correrlas pero que a una embarcación como la nuestra la podían voltear. 

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Navegando con vikingos

Posted by jjcustodio en julio 11, 2011

PescadoresNo tienen muelle por lo que tienen que empujar a puro hombro sus pesadas embarcaciones de madera de doce metros de eslora y cuatro metros de manga, pesan un promedio de  tres toneladas y su bodega tiene tienen una capacidad de hasta doce toneladas. Colocan sus espaldas al costado de la embarcación y al grito  ¡Hum! ¡Hum! empiezan a empujar, tanto para hacerse a la mar como para guardar sus embarcaciones en la orilla. Unos maderos redondos, los polines, que son colocados debajo de la lancha a medida que avanza los ayuda a desplazarla. Si tienen suerte y dinero los ayuda un tractor.

Cuando navegué con ellos sus condiciones eran muy precarias, algunas embarcaciones no tenían radio, el botiquín de primeros auxilios solo lo exhibían para la inspección anual, dormían tirados en la cubierta o en las panetas, maderas al costado del motor. El ruido infernal de éste los arrullaba y el olor a la gasolina y el  penetrante olor a pescado los adormecía. Tampoco había espacio para un baño, sus necesidades fisiológicas las realizaban al borde de la embarcación. Sus instrumentos de orientación son el el sol, el viento, las estrellas, las aves y su intuición.

Trabajan en las condiciones más incómodas y penosas que pude experimentar pero a pesar de ello la alegría, la bondad y la confraternidad eran sus características. La braveza del mar y los fuertes vientos los embravecía y la tranquilidad de un amanecer en un mar aletargado los tranquilizaba. Forjan sus personalidades a golpe de olas, vientos y soledad en esa inmensa grandeza del mar. Fue la única vez en que experimenté “soledad” en grupo, cuando en los 4 puntos cardinales solamente veía mar, mar y mar y nuestra embarcación era la única que se desplazaba.

Estos pescadores de Santa Rosa son descendientes de los bravos marinos que vinieron con el mítico guerrero Naylamp en sus caballitos de totora a las costas de Lambayeque , pero las grandes embarcaciones de pesca los llaman Los Vikingos por lo valientes que son de salir al mar en esas condiciones.

Me fui a la aventura y estuve pescando con ellos durante tres meses, para mi era una diversión, una experimentación, una vivencia que la iré relatando en varias crónicas.

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