Alemania en la post guerra, en un rincón de Berlín se encontraba el Bar-Restaurante “El Bodegón de las cebollas” en el que el único plato que se servía era un plato de cebollas. Si alguien quería comer algo diferente tenía que irse a otro lugar. Pese a eso era un lugar muy concurrido. Los parroquianos empezaban a conversar y a libar licor y con un fondo musical de una orquesta de Jazz la gente empezaba a divertirse.
Cuando el dueño, el Sr. Schmuh, creía conveniente hacía su aparición y ante la expectativa de todos exclamaba ¡Cuando gusten, señoras y señores!. Inmediatamente la gente empezaba a pelar y cortar las cebollas hasta que el jugo ” lograba lo que el mundo y el sufrimiento de este mundo no lograban: lágrimas redondas y humanas.Allí se lloraba, se lloraba, por fin, de nuevo. Se lloraba con decencia, sin reservas, se lloraba abiertamente. Corrían las lágrimas y lo arrastraban todo. Allí caía la lluvia, allí caía el rocío” . Liberado este sentimiento y bajo efectos del alcohol y la música empezaba la diversión frenética, con llanto incluido que podía terminar en una orgía desenfrenada. Eran las lágrimas de la “Alemania derrotada,triste, gris y humillada a la que se le habían secado las lágrimas.”
Original Restaurante descrito en “El Tambor de Hojalata” de Gunther Grass.











Gunther Grass,

El Holandés loco – Van Gogh – contempló los cuadros de Gauguin desde todos los ángulos y sentenció :