Me quedé perplejo al escuchar esta afirmación. ¡No estaba su auto en el sitio que lo habíamos dejado… y pensaba que alguien se lo había llevado por error! Ocurrió en Japón. Regresábamos de Hiroshima a Tokio y fuimos a la playa de estacionamiento en donde mi amigo Susumu había dejado su auto para continuar nuestro viaje a Yokohama. Cuando nos acercamos al sitio en donde lo habíamos dejado…¡No estaba! “Te lo robaron “ fue lo primero que le dije. Lo empezamos a buscar y nadie nos daba razón del auto. “Alguien te lo robó” le insistí. “No Jay, me dijo, aquí nadie roba autos. Alguien debe haberse equivocado y se lo llevó por error”.¡Qué cosa! continuaba perplejo.
Encontramos al administrador de la playa de estacionamiento y después de varias averiguaciones y llamadas…¡ Era cierto! Un despistado y distraído empleado le entregó la llave equivocada a otro distraído japonés (o concentrado en sus inversiones) y se lo había llevado. A mi amigo japonés jamás se le pasó por la mente que alguien robaría su auto. En cambio, ese fue el primer pensamiento que tuve!
¡Que choque cultural!












